Covid-19: Mercados y paraditas, tardía reacción del Gobierno

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A veces es muy tarde. Reza el dicho: «Nunca es tarde cuando la dicha llega», pero es muy tarde que recién ahora -casi dos meses después de haberse ordenado la cuarentena-, el gobierno haya decidido recién ordenar los mercados, mercadillos y paraditas,

Para cualquier peruano mínimamente observador e inteligente, para la mayor parte de los peruanos que viven al día, el punto de encuentro diario, indispensable, social y económico, son los mercados y paraditas de gran afluencia de público, sostiene el destacado sociólogo peruano José Perla Anaya, respecto a la última conferencia de prensa del presidente Vizcarra ante la pandemia del Covid-19. Atención con su reflexión.

“Pero eso tampoco el gobierno lo vio y el desastre se produjo, de allí se expandió más la pandemia. El costo de evitarlo era mínimo, pintar antes -repito, antes-, del primer día de inicio de la cuarentena, en una sola jornada de noche y de día, unos círculos en las veredas o tierras de entrada y poner una tanqueta-tranquera en cada mercadillo que asegurara que la regla de distancia y de ingreso controlados era de verdad y que se cumpliría”, manifiesta el también abogado.

Además -manifiesta el Dr. Perla-, ello hubiera sido, literalmente hablando, una revisión elemental de temperatura, nada que estuviera fuera de nuestro alcance y sin costo. Pero ni se les ocurrió y ni se hizo, ahora el perjuicio es mayúsculo para nuestra libertad, para nuestras economías seriamente quebradas.

Nuestra gente

“Dudo que nuestra gente -perdonen que los llame así, es de cariño, pues el término intenta globalizar, incluirnos todos- sea especialmente infractora, como se viene diciendo con tanta ligereza. ¡Los peruanos, otros dicen cholos o serranos, son así! Es verdad que hay una cultura de transgresión de las reglas gradualmente acentuada en nuestra tierra durante cuarenta años, pero eso es en mayor parte por la incompetencia de los reguladores-autoridades. Inútiles e incapaces en dar reglas, y más inútiles e incapaces en ejecutarlas”, agrega el igualmente cineasta.

Perla Anaya también considera que, si el Gobierno hubiera hecho bien su papel, en transporte, vivienda, comercio, seguridad, salud, salubridad, etc., la cultura de transgresión no habría llegado a gestarse ni a asentarse en el país, pues los peruanos sí responden al orden, a la disciplina y a la racionalidad, cuando hay líderes que señalan bien el rumbo y administran bien las normas.

“Entonces, es el derecho peruano y sus operadores principales (legisladores y ejecutores) los responsables principales del gran daño producido en cuanto a la expansión de la pandemia a través de los mercados, mercadillos y paraditas”, culminó el siempre recordado buen catedrático.

(LPA)

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