Estadio Nacional: A 56 años de una herida imborrable

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La tragedia que no debe repetirse en ninguna parte del mundo

Un día domingo de fútbol, 24 de mayo de 1964, aproximadamente 50 mil espectadores abarrotaban el Estadio Nacional de Lima, entre los que había miraflorinos, limeños, barranquinos, chorrillanos, chalacos y peruanos en general de todos los rincones del país.

Era un día de fiesta, en la que el fútbol brillaba en todo su esplendor y la expectativa era grande…Perú pugnaba por clasificar a las Olimpiadas de Tokio y tenía al frente a la escuadra albiceleste de Argentina.

En tal fecha, se casaba el ídolo peruano del box Mauro Mina con Sofía Aulestia y se corrían en el Campo de Marte las 6 Horas Peruanas.

La tragedia

Una jornada plena de fervor y emoción, pero antes que cayera la tarde terminó en una tragedia espantosa que enlutó al fútbol peruano y al fútbol mundial. Más de 300 muertos y unos 500 heridos fue el saldo de los desórdenes que se produjeron en el Coloso de José Díaz, a raíz de la anulación de un gol al puntero peruano “Kilo” Lobatón, que de aguatero en Universitario de Deportes llegó al primer equipo y al seleccionado.

Cuando faltaban escasamente 6 minutos para la culminación del partido, que Argentina ganaba 1-0 con gol de Manfredi, el árbitro uruguayo Angel Eduardo Pazos anula el gol peruano, lo cual generó tal indignación entre los aficionados que invadieron el campo, dejando luctuosos sucesos que jamás deben repetirse en ninguna parte del mundo. Sobre todo ahora que, la pasión por el fútbol ha dejado de lado la calma y los deseos de ver y analizar el buen fútbol.

Uno de los personajes que invadió el terreno de juego fue el inefable Víctor Melacio Vásquez, el ‘Negro Bomba’, quien pretendió agredir al árbitro por anular el tanto, dando lugar a un desorden generalizado.

La policía equivocadamente utilizó perros y bombas lacrimógenas pretendiendo calmar los ánimos, pero la decisión fue fatal…ante la falta de oxígeno los aficionados intentaron abandonar apuradamente el Estadio porque no se podía respirar…especialmente en la tribuna norte…aquellos que deseaban ganar la calle se encontraron con las puertas cerradas…se armó la pelotera…la gente se apretujaba, pero todo era incontenible…niños, adultos y ancianos se aplastaron entre si hasta que las puertas metálicas estallaron ante la presión humana.

Era increíble, los cuerpos irreconocibles, los centros de salud repletos de heridos, especialmente los hospitales Obrero y 2 de Mayo de la avenida Grau, y los cadáveres regados por las veredas del Estadio.

Doloroso saldo

Que saldo tan doloroso para el país y para el fútbol, las escenas fueron tan dramáticas y desgarradoras, la noticia dio la vuelta al mundo y lamentablemente afectó la imagen del Perú.

La gente angustiada escuchando radio en sus casas sin saber si sus familiares estaban vivos o muertos en el Estadio…en esa época no existían medios de comunicación tan rápidos…luego vino lo más triste…la tarea de reconocimiento de cadáveres…las lágrimas fueron incontenibles…

Los desórdenes se extendieron a las calles, con saqueos de comercios e incendios de unidades de transporte, que provocaron mayores daños. Al final, la escuadra peruana no pudo clasificar a las Olimpiadas de 1964, dejando un manto de tristeza y dolor por muchos años.

El rechazo del argentino Morales dio en el pie de “Kilo” Lobatón, el balón atravesó la raya y fue gol para el empate. Se supo que Perfumo le metió “boquilla” a Pazos y éste anuló el tanto, dando lugar a la ira y a la desgracia.

Es bueno recordar que Perú alineó con Barrantes, Guerrero, Castillo, Chumpitaz, Sánchez, Lara, Rodríguez, Zavala, Cassaretto, La Rosa y “Kilo” Lobatón.

Argentina lo hizo con Cejas, Morales, Bertolotti, Sesana, Mori, Perfumo, Pérez, Malleo, Domínguez, Ochoa y Manfredi. (Cejas y Perfumo brillaron en Rácing y en los seleccionados argentinos).

(LPA)

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